Acapulco, casi el paraíso Por Antonio Salinas



Mueren cuatro en tiroteo en Acapulco
Los hechos, en el cruce de la colonia Garita de esta ciudad, se originaron luego que una camioneta Jeep Liberty, color negra y con placas de circulación de Guerrero, se envolvió de fuego.
- El Universal
Acapulco, Gro.
Viernes 27 de enero de 2006

Toño Salinas, en la presentación de Acapulco dealer
en la Universidad Loyola del Pacífico.
ACAPULCO CASI EL PARAÍSO es el título del No 1781 de la revista Proceso con fecha 19 de diciembre de 2010, en la portada se refleja el contraste del puerto: un hombre con sangre en el pecho y el rostro yace entre unas rocas en una colonia de la parte alta de la ciudad, la víctima viste pantalón del mezclilla azul y camiseta blanca, al fondo de esta escena atroz, aunque últimamente cotidiana, está el Acapulco dorado con sus rascacielos y restaurantes de lujo, arropados por la bahía de Santa Lucia.
Hace algunos meses coincidimos con David Espino en el Centro Cultural Acapulco en un evento literario que organizó el Instituto Guerrerense de la Cultura. Allí comentamos un poco de su libro Acapulco Dealer, casi al final de la conversación le pregunté si tenía alguna presentación en puerta, me dijo que no, así que le propuse que cuando tuviera confirmada la siguiente presentación me invitara a comentarlo.
Tenía ganas de presentar este libro –Acapulco Dealer–, por varias razones, voy a mencionar algunas, soy de los que piensa que los escritores son una especie de testigo de su época a quienes no les queda de otra que escribir sobre lo que está a su alrededor o dejar constancia de su tiempo, es decir, uno siempre empieza a escribir sobre su entorno, después racionaliza y justifica lo hecho, aunque en el caso del narcotráfico llega el momento como escribió Diego Enrique Osorno “nos aburrimos de contar muertos”. Segunda razón: tengo afinidad literaria por el tema así como el interés mórbido por saber a dónde nos va a llevar esta guerra. No creo que escribir sobre el narcotráfico te dé un plus para estar a la vanguardia literaria mucho menos para legitimarte como periodista, es como pensar que la literatura tiene modas. Tercera razón, aunque por lo regular los ruidos que se escuchan de madrugada afuera de casa no me dejan dormir tranquilo o sienta que a cualquier hora del día alguien me sigue los pasos, el tema del narcotráfico desde el contexto literario me causa escozor y cierto placebo.
No sólo de noche los gatos son pardos, ahora a cualquier hora del día se camuflajean. El miedo no es gratuito lo que ha visto y ha vivido la sociedad acapulqueña a partir del 27 de enero del 2006 en la colonia Garita es de película de terror hollywoodense o de película de acción de los hermanos Almada, –es decir, Mario y Fernando Almada– aquellos narcotraficantes compasivos, sentimentales y bonachones, quienes afortunada o desafortunadamente quedaron detrás del monitor.
David Espino disfruta de las licencias que permite el género de la crónica y lo manifiesta a punta de palabras, no como el ruido de un R15 sino con el rigor de una buena fotografía. Nos muestra el terror que se ha tragado las principales calles del puerto y de la periferia, la desolación y la incertidumbre que se respira en los últimos 7 años en esta ciudad. Acapulco Dealer, es el vehículo blindado para hacer de la lectura un viaje de ida y vuelta (seguro) por el puerto y de algunos municipios del estado de Guerrero. Estas crónicas plantean no sólo tomar nota de los hechos o contar la pesadumbre y la tragedia, sino también mostrarte los visos de esperanza, los indicios de humanidad que está generando esta barbarie, porque a pesar de tanta muerte existe la fe y el amor, aunque como escribió Federico Campbel “La sociedad no merece periodistas valientes”.
Es indudable que después de la lectura de las 12 crónicas termines contagiado por esta suerte de estampas y, no dudo que esto provoque más desazón o apatía de la que de por sí ya tienes, entre las 12 crónicas encontrarás personajes familiares o lugares conocidos.
Una turista toma fotos con su celular a un hombre que acaban de matar en la avenida Costera. El dedo de su celular va cargado de morbo, busca guardar una historia que contar desde la primera fila del escenario. Héctor MacMillan y su esposa celebran sus bodas de plata en La Quebrada, llevan 21 años visitando el puerto y no les importa la campaña que existe en su país para los valientes que deciden vacacionar en Acapulco.
Espino también nos retrata con palabras el tiroteo entre sicarios y policías federales en la glorieta de La Diana, donde desafortunadamente fallecen dos menores y su madre, producto del fuego cruzado. Un video que causa revuelo en youtube por la forma sanguinaria en la que interrogan y finalmente matan a un hombre que habían asesinado a siete personas en dos comandancias de la policía en dos colonias periféricas del puerto. 
Recapitula los dos episodios que han sido parteaguas para que se disparara la violencia y, aparecieran a partir de estos acontecimientos una serie de ejecutados, desmembrados, cercenados, colgados, quemados, desollados, etc. Fue la primera vez que el monstruo abrió la boca o como describe Espino “en estos sitios la Maña es monarca”.
Quién no ha estado cerca de una balacera, quién no ha sabido de un levantado, de un secuestrado o de un desaparecido, quién no quisiera que la mal llamada guerra contra el narco terminara y en vez de que se repartan balazos o madrazos unos contra otros se repartieran abrazos como lo describe Espino en una crónica alentadora con la que cierra la primera parte de este libro.
David Espino nos cuenta con destreza periodística el colapso y la emergencia, cómo la violencia nos ha cambiado la vida, cómo es que Acapulco dejó de ser un paraíso.

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